Alberto, cuantas veces lo hemos hablado,
Son tiempos difíciles para los emprendedores, no tanto para los que aún no se han lanzado como para los que lo han hecho en los últimos años y ven como la falta de crédito les ahoga, la rigidez del mercado laboral no les permite adaptarse con rapidez al entorno, ven como los clientes pagan tarde, si es que pagan, y los precios a los que se trabaja no son los que se esperaba cuando se hizo el plan financiero. Se dice que en bonanza es bueno ser una empresa pequeña ya que te mueves como un delfín en el mar, ahora las empresas pequeñas son sardinas enlatadas.
Comparto este link contigo para no desmoralizar. No todo está perdido:
Me quedo con la última frase:
"Pensad que somos más libres que los que trabajan por cuenta ajena. Y la libertad es algo que no tiene precio, que no se puede comprar".
Abrazo,
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