Buenos días Alberto,
De mi último post, en el que listaba los motivos por los cuales se suele pero no se debería emprender, algunas personas se han preguntado qué motivaciones quedan entonces para emprender. Hay un elemento implícito en el proceso de emprender, a parte de tener una idea, testarla, hacer un Plan de Negocio y buscar recursos, que es probablemente el elemento más importante para emprender con éxito: el emprendedor y su formación.
La bibliografía sobre las cualidades que tiene que tener un emprendedor es muy extensa, no voy a entrar en ello, pero me gustaría dar una pincelada sobre las motivaciones que a mi entender deben motivar al emprendedor y cuáles son las motivaciones por las que es preferible no emprender, y así sí, tener las dos patas explicadas a mi modo de ver: el porque no y el porqué sí.
El listado resumido de motivos para NO emprender del que hablé en mi último post, se puede resumir en los siguientes:
1. Estar en paro y tener que salir adelante.
2. Odiar al jefe o a la actual empresa.
3. No depender de ningún jefe (no soporta recibir órdenes).
4. Compatibilizar la vida personal y profesional, es decir, tener libertad de horario y decidir sobre las vacaciones.
5. Ganar más dinero que trabajando por cuenta ajena o hacerse rico, dar un pelotazo.
6. Querer recuperar el patrimonio que perdió la familia.
7. Demostrar algo a lo demás, a uno mismo o a los padres.
8. Contribuir al desarrollo de la región.
9. Dedicarse a un tema que gusta y al cual no es posible dedicarse si no es emprendiendo.
2. Odiar al jefe o a la actual empresa.
3. No depender de ningún jefe (no soporta recibir órdenes).
4. Compatibilizar la vida personal y profesional, es decir, tener libertad de horario y decidir sobre las vacaciones.
5. Ganar más dinero que trabajando por cuenta ajena o hacerse rico, dar un pelotazo.
6. Querer recuperar el patrimonio que perdió la familia.
7. Demostrar algo a lo demás, a uno mismo o a los padres.
8. Contribuir al desarrollo de la región.
9. Dedicarse a un tema que gusta y al cual no es posible dedicarse si no es emprendiendo.
Como todo en la vida, a la hora de emprender, existen los más variados motivos, pero a mi modo de ver ninguno de los que cito en la lista anterior deben ser la motivación principal para emprender. Si emprendes por una de esas causas las probabilidades de que fracases son altas, pese a que tengas una buena idea, la hayas testado, etc.
¿Por qué digo que es preferible no emprender cuándo lo que te empuja a hacerlo es uno de esos motivos? Pues porque suelen ser motivos externos al individuo que lo condicionan hacia una dirección u otra. Normalmente esas motivaciones externas te dirigen por caminos no deseados pero el emprendedor se ve envuelto sin la menor noción de tiempo y espacio necesarias. En estos casos se suele utilizar la metáfora de la imagen de una bolsa volando, como en la película “American Beauty” en la que la bolsa es vapuleada por el viento y se mueve de un lado hacia otro, sin sentido alguno, sin rumbo, sin una dirección clara, sin un fin, tan solo dirigida por los deseos caprichosos del travieso viento.
¿Porque emprender entonces? Si tus ganas de emprender provienen de esas vísceras internas que te obligan a hacer algo, con la convicción de que debe hacerse así, entonces no debes emprender, en cambio, si provienen de ese deseo de convertir, realizar, desarrollar, mejorar, aplicar…o todo aquello en lo que se basa tu forma personal de entender la vida y el trabajo, entonces no pienses si debes, ¡hazlo! Obviamente nadie puede asegurarte el éxito pero con esfuerzo y una actitud positiva para solucionar problemas y satisfacer necesidades, el éxito se acerca. La verdadera motivación para emprender es interna, proviene de tus ganas e ilusión para llevarlo a cabo. No se trata de ser iluso y no tener en cuenta los riesgos, se trata de ser un cínico realista con tus objetivos y un burro de carga con tus deseos y ganas.
En este sentido la formación del emprendedor es parte fundamental del proceso, en mi opinión es la piedra angular del proceso y el primer paso indispensable que cualquier emprendedor debe dar. No me refiero exclusivamente a una formación en lo que a gestión de negocios se refiere, que también, sino que además el emprendedor debe conocerse muy bien a sí mismo. El autoconocimiento proporciona unas herramientas para que las personas sepamos como debemos actuar en según que situaciones ya que lo que nos crea malestar interno o infelicidad no es tanto lo que nos ocurre en el exterior sino como lo interpretamos internamente. Por ejemplo, si alguien nos grita es algo externo ante lo que nada podemos hacer, pero lo que nos hace sufrir es como nos lo tomamos internamente, nos duele, nos enfadamos, nos entristecemos…y antes eso sí que podemos hacer algo, conocernos bien y tener una actitud positiva. Por lo tano un emprendedor tiene que saber de Finanzas, de Marketing, de Ventas…pero también conocerse muy bien a sí mismo. El proyecto de todo emprendedor debe estar alineado con su personalidad y sus conocimientos y es que, para liderar a los demás es imprescindible empezar por liderarnos a nosotros mismos.
En una ocasión me explicaron que los empresarios actuales son como cebollas. Durante su carrera profesional han ido adquirido unas manías, unos hábitos, unas normas, cada una de las cuales supone una capa más de la cebolla, lo que ha generado una determinada cultura empresarial que nos ha llevado donde nos ha llevado. ¡Qué difícil es deshacerse de esas capas ahora! Por ello, dada la situación económica actual en la que nos encontramos mientras escribo este libro, con una tasa de paro y de destrucción de empresas inaceptables, tenemos una oportunidad única para formar a los nuevos empresarios, que tarde o temprano aparecerán, para que desde el inicio, sus proyectos empresariales sean verdaderamente éticos, eficientes y sostenibles, que repartan la riqueza entre toda la sociedad y que estén alineados con la personalidad del emprendedor. Los emprendedores son los futuros empresarios, una cebolla sin capas.
Hasta la próxima!
No hay comentarios:
Publicar un comentario